lunes, 23 de septiembre de 2019

Kafka en otoño de 2019 , Acantilado, Nórdica, Wallstein, Hanser




Praga en otoño

Este otoño de 2019 Franz Kafka es noticia de nuevo, al igual que viene siéndolo cada año con las publicaciones sobre su vida y su obra que no cesan o con la publicaciones y reediciones de sus obras en nuevas traducciones. Es precisamente a finales de este mes de octubre que ahora comienza  cuando cumple cien años el relato de Kafka En la colonia penitenciaria. El editor Kurt Wolff lo dio a conocer como libro independiente en Leipzig en 1919. La editorial barcelonesa Acantilado publicó la pasada primavera la traducción de Luis Fernando Moreno Claros, que ya reseñamos en «Ciudad de Azófar». Tal vez sea éste de la máquina torturadora uno de los relatos mas leídos de Kafka además de La transformación, en cualquier caso, es tan redondo como inquietante.

En la colonia penitenciaria
Tal y como sucede con La transformación, En la colonia penitenciaria es uno de los relatos emblemáticos y uno que enseguida alcanza la médula del lector. Con tan sólo cuatro personajes y una sencilla puesta en escena, Kafka logra plasmar todo el infinito terror reinante en las colonias penitenciarias que en su época estaban mayoritariamente ubicadas en los trópicos; y, a la vez, crear también un relato que puede verse como  metáfora del sometimiento del hombre por otros hombres, un símbolo del sufrimiento que el ser humano es capaz de infringir a los seres de su misma especie a poco que éstos estén bajo su dominio. La crueldad descarnada y absurda (al amparo de la ley del mas poderoso) es lo que el lector percibe en toda esta historia. Estupenda edición, pues para recordar este relato en una nueva traducción y con un sustancioso epílogo.

Hay que celebrar asimismo la publicación en Alemania de otra obra de Kafka bastante singular. Presentamos aquí, tal vez en primicia para el mundo de habla hispana, el nuevo libro del gran estudioso de Kafka Reiner Stach, aparecido en el mes de septiembre, editado por la editorial Wallstein. Se trata de una edición comentada de los célebres «Aforismos de Zürau». Bajo el título «Du bist die Aufgabe» [Tú eres la tarea], se recogen los 109 aforismos numerados por Kafka, escritos en la aldea checa de Zürau—en la que su hermana Ottla tuvo a su cargo durante un tiempo una granja— junto con comentarios que contextualizan cada uno de estos pensamientos, y presenta además su concordancia y afinidad (cuando las hay) con el resto de anotaciones que Kafka escribió en sus diarios de aquella misma época.

Reiner Stach ha preferido no «interpretar» los aforismos—al contrario de lo que hiciera en su día Max Brod, quien les dio significado generalmente desde una perspectiva religiosa—. 

El título del libro procede de uno de los aforismos (número: 22 «Tú eres la tarea. Ningún alumno a lo largo y ancho»). 

Estos 109 pensamientos—en realidad es extremo denominarlos a todos «aforismos», en el sentido tradicional del término—nunca recibieron un título por parte de su autor. Max Brod los encontró numerados entre los papeles del legado de Kafka a la muerte de éste; eran pensamientos que había anotado en su diario mezclados con otras anotaciones, pero que más adelante Kafka numeró y anotó cada uno de ellos en un trocito de papel, a modo de fichero. Fue asimismo Max Brod quien los editó por primera vez bajo el pomposo título de «Consideraciones acerca del pecado el dolor, la esperanza y el camino verdadero». 

La nueva edición de los aforismos de Kafka comentada por Reiner Stach es la mejor con la que contamos, ni siquiera en la celebérrima edición de Obras completas de Kafka se presentan comentados. Es probable que quede como edición de referencia. En España la publicará la editorial Acantilado.

Hay otra edición de estos aforismos en volumen independiente que ha sido  traducida a varias lenguas con el título de «Aforismos de Zürau». La editó y prologó el autor italiano Roberto Calasso. Sin embargo, es una edición fallida porque sólo presenta los 109 aforismos tal cual, sin comentario alguno ni interpretación. Se le añade un prólogo de Calasso que no dice nada explícito sobre los aforismos y que es tan sólo un extracto de su libro dedicado a Kafka, bajo el título de «K.». Y no aclara ni explica nada sobre los aforismos. Reiner Stach ha escrito un prólogo ex profeso para esta edición, después de consagrar varios meses a concretar los comentarios a cada uno de los aforismos. Qué lástima que no haya intentado también una aproximación interpretativa. Aunque ya sabemos que «interpretar» a Kafka es siempre algo bastante complejo e incierto. En realidad hay tantas interpretaciones como lectores. Así que Stach ha preferido dejar esta tarea a cada uno de los lectores, guiándolos, eso sí, para que ellos mismos tengan algunas pautas en las que apoyarse a la hora de imaginar y especular con los posibles significados de las enigmáticas frases de Kafka.

Otras dos lecturas kafkianas para este otoño las proporciona la editorial madrileña Nórdica, que publica la segunda edición de Cartas a Felice en la celebérrima traducción de Pablo Sorozábal. Los lectores encontrarán amplia información sobre esta traducción en la entrada: "Amor kafkiano" de "Ciudad de Azófar".  Hasta la aparición en noviembre de 2018 del primer tomo de la correspondencia completa de Kafka, en Galaxia Gutenberg, la traducción de Pedro Sorozábal fue la única que circuló en castellano, editada primero por Alianza Editorial y en 2014 por Nórdica. Fue la traducción que leímos todos los interesados hace 20 años, no ha perdido su frescura, y eso que Sorozábal se toma alguna licencia y a menudo no es literal.

Cartas a Felice, 2ª edición, 2019
 La nueva edición está muy cuidada, incluye algunas reproducciones de dibujos de Kafka, y además la tipografía es más grande que la mínima de la edición original de Alianza Editorial (primera edición, 1977), que hoy parece minúscula en comparación a ésta.

Nórdica ha recuperado también un ensayo que siempre ha sido de lectura obligada junto con la lectura de Cartas a Felice. Nos referimos a El otro proceso. Las cartas de Kafka a Felice, de Elias Canetti. Este ensayo aparece ahora en una nueva traducción del celebrado traductor Carlos Fortea. Contábamos ya con otras dos anteriores, una de de Juan José del Solar y otra de Michael Faber-Kaiser y Mario Muchnik (1981). Aunque este ensayo del gran Canetti sigue siendo muy valioso como interpretación psicológica ha perdido algo de su posible verosimilitud en la actualidad, ya que Canetti no contó al hacer su magnífica y personal interpretación del noviazgo de Kafka y Felice con los descubrimientos que se han hecho posteriormente sobre la misma Felice Bauer y las circunstancias en las que se encontraba su familia en el tiempo del noviazgo. Para conocer todo lo que Canetti desconocía al escribir su célebre ensayo sobre Kafka y Felice hay que leer la gran biografía de Kafka de Reiner Stach, editada por Acantilado.
El otro proceso, Canetti

La editorial alemana Hanser ha publicado un volumen con todos los escritos sobre Kafka que han podido encontrarse de Canetti. Su título es Prozesse [Procesos] Hay textos ya publicados en castellano, como precisamente el ensayo mencionado sobre la correspondencia con Felice; también breves notas extraídas de las anotaciones de Canetti publicadas en vida, así como un breve ensayo sobre Kafka y Hebel u otro sobre Proust, Joyce y Kafka. Los editores aseguran que contiene textos inéditos extraídos de la cantidad ingente de escritos que Canetti del sin publicar y que aparecieron en un baúl en su casa de Zúrich. Canetti fue durante toda su vida un gran admirador de Kafka y muchos de sus propios aforismos y notas diarias tienen un inequívoco tono parecido al de las notas que Kafka dejó escritas en sus cuadernos. Similitud asimismo con los enigmáticos «Aforismos de Zürau».

Escritos de Canetti sobre Kafka

Finalmente, otro libro que trata de procesos y de Franz Kafka es el del periodista e investigador Benjamin Balint: El último proceso de Kafka [ed. original en inglés: Kafka's Last Trial] que en castellano publicará la editorial Ariel.

Como mucha gente sabe, Max Brod, el mejor amigo de Kafka, recibió el encargo de éste de destruir todos los escritos inéditos con los que se encontrase una vez muerto Kafka. Tenía que recopilar todas las cartas que hubiera escrito (pedírselas a sus destinatarios), así como todos sus diarios y anotaciones que quedaban en los numerosos cuadernos. Debía destruir relatos que quedaban inéditos (fragmentarios o enteros); y en lo relativo a las obras ya publicadas en vida de su autor, Brod tenía que cuidar de  que no se hicieran nuevas ediciones una vez que se agotaran las existentes.
Como sabemos, Brod hizo caso omiso a la petición de su amigo; en realidad no lo traicionó, puesto que en varias ocasiones le había manifestado a Kafka que si le pedía que quemase sus escritos inéditos después de su muerte, no lo haría. Algunos comentaristas y «kafkólogos» han llegado a pensar que Kafka dio este encargo a Brod sabiendo que no lo cumpliría. El caso es que Brod se erigió en albacea literario de Kafka; recogió las cartas que pudo solicitándoselas amablemente a los destinatarios (casi todos accedieron a entregárselas), e hizo que los padres del escritor le entregasen los escritos dejados por el hijo en el domicilio familiar. Recuperó así los originales inacabados de El ProcesoEl castillo; él era ya poseedor desde tiempo antes de la muerte de Kafka del original de la novela también sin terminar El desaparecido (América), y él mismo se encargó de la publicación.
El último proceso de Kafka

La historia de las publicaciones de Kafka orquestadas por Brod así como la huida de éste a Israel, tras abandonar Praga el mismo día en que entraban en la ciudad los ocupantes nazis, cargado con los manuscritos de Kafka es digna de contarse, y así lo hace Benjamin Balint en este estupendo libro, que no versa sólo de eso, sino principalmente de batalla legal que tuvo lugar después de la muerte de Brod por la disputa de su legado.

En el legado que Brod dejó al morir, además de numerosos manuscritos de sus propias obras y una ingente correspondencia, había también manuscritos de Kafka, cartas, etc. Todo esto había pasado a manos de la secretaria de Brod, que no lo soltó mientras vivió. El problema vino a su muerte. Dos países se disputaron el legado de Max Brod: Alemania e Israel. Benjamin Balint, recrea la historia de los diversos procesos legales que tuvieron lugar durante años entre alemanes e israelíes por la herencia kafkiana que ambos países se creían en el absoluto derecho de proteger y administrar.
Pero Balint no sólo trata de los procesos y de sus protagonistas, al mismo tiempo traza una panorámica novedosa y ajustada de la idea que se fue teniendo paulatinamente, tanto en Europa y Alemania como en Israel, de Franz Kafka y su obra. Qué países lo leyeron con devoción y dónde estuvo minusvalorado. Esto último, sin ir más lejos, pasó en Checoslovaquia, ahora Chequia: allí lo consideraron siempre un autor alemán, que escribía en alemán y no en checo. Hasta hace unas décadas no empezó a reconocérsele como praguense. En Israel tampoco era muy conocido ni apreciado, poca gente lo leía al no lo reconocerlo como lo suficientemente judío. En Alemania, sin embargo, querían hacerlo «alemán» a toda costa. El libro de Balint es muy entretenido y aleccionador por el caudal de información que aporta y por lo bien contador que está, en forma de crónica periodística. El libro estará disponible en castellano a partir de mediados de noviembre.   Ciudad de Azófar.

Otros libros de Kafka y sobre Kafka:






domingo, 9 de junio de 2019

Nueva traducción de "En la colonia penitenciaria", de Kafka

Nuevos Kafka: "En la colonia penitenciaria", nueva traducción en Acantilado, y una biografía en dibujos en editorial "El zorro rojo"



Kafka y su relato más cruel: «En la colonia penitenciaria».

(Texto publicado en la revista Qué Leer, junio de 2019)

Este año de 2019 se cumple un siglo de la publicación del relato más estremecedor de Franz Kafka (1883-1924): «En la colonia penitenciaria». Apareció en la editorial de Kurt Wolff, en noviembre de 1919, en Leipzig, como pequeño volumen independiente. Pero Kafka lo había escrito cinco años antes, entre agosto y septiembre de 1914: acababa de estallar la I Guerra Mundial. La catástrofe influyó sin duda en el ánimo del escritor y contribuyó a inspirar su monstruosa creación; pero hubo otros estímulos.
En la colonia penitenciaria
Por aquél entonces Kafka también comenzó a escribir El proceso; la novela que cuenta cómo el peso de «la ley» cae de pronto sobre «Josef K.», un inocente que ignora de qué se le acusa. El origen de esta pesadilla judicial fue autobiográfico, pues Kafka acababa de sufrir una especia de «proceso» privado. El 12 de julio de 1914, en el hotel berlinés Askanischer Hof, Felice Bauer, su prometida, en presencia de dos testigos, le anunció que rompía el compromiso de boda. Aquella situación en la que el singular novio fue formalmente acusado de no estar a la altura de las expectativas que Felice anhelaba para una futura vida en común, hizo que se sintiera como un «condenado», acosado por la culpa y las premoniciones de castigo. A los pocos días de comenzar la redacción de El proceso estalló la guerra; y casi enseguida, en apenas dos semanas, Kafka escribió «En la colonia penitenciara».

            El asunto del relato es singular: un oficial de una colonia penitenciaria está enamorado de una extraña máquina de matar; es un artefacto de tortura y muerte que inventó un comandante de la colonia ya fallecido, y cuya memoria honra el oficial. El aparato se asemeja a un catafalco, en él se tiende a un reo que ha cometido una falta; éste, como todos los reos de la colonia, es condenado a la máxima pena por mínima que sea su culpa; unas agujas punzantes se encargan de inscribir en su piel —a lo largo y ancho del cuerpo— el lema de la norma contra la que se le acusa de atentar; en este caso concreto la máquina trazará en su piel: «¡Honra a tus superiores!»; seguirá punzando e hiriendo hasta que el hombre se desangre y muera. Un explorador llega a la colonia, lo invitan a la ejecución y el oficial le presenta las bondades de este tipo de método mortal… Lo que se sigue de esto es completamente «kafkiano», grotesco, irónico y sumamente cruel. La descripción minuciosa de la tortura que espera al prisionero repele; y repelente es asimismo la pasión con la que el oficial cree en la idoneidad de su método de muerte, con el que se ufana de impartir «justicia».

miércoles, 5 de junio de 2019

Friedrich Reck-Malleczewen: diagnóstico del totalitarismo

Recomendamos dos libros de Friedrich Reck-Malleczewen. Uno, novedad en español y otro, publicado en España hace unos años. Ambos dignos de ocupar un puesto importante en una selección de literatura contra el totalitarismo:


[Reseña publicada en el suplemento cultural "Babelia" del diario "El País"]



En su extraordinario ensayo Castellio contra Calvino, Stefan Zweig realizó la radiografía psicológica del carácter totalitario en la figura del reformador protestante Juan Calvino, que impuso un régimen teocrático de terror en Ginebra, a mediados del siglo XVI. A causa del fanático Calvino ardió en la hoguera Miguel Servet, acusado de herejía. Zweig publicó el libro en 1936 con la mente puesta en Hitler.
Bockelson
Difícil no acordarse de Zweig al leer Historia de una demencia colectiva, del prusiano Friedrich Percyval Reck-Malleczewen (1884-1945). Esta portentosa crónica de hechos reales vio la luz en 1937 y enseguida los nazis prohibieron su venta; a poco que los lectores quisieran entender, podían ver reflejada la situación de Alemania en los acontecimientos demenciales que narraba Malleczewen, aunque se remontaban al siglo XVI, en plena transición del Gótico al Renacimiento.
Hacia 1534, en la próspera ciudad de Münster, la llegada de predicadores anabaptistas desde los Países Bajos trastocó el orden cívico-religioso. Se hicieron con el gobierno, instauraron un régimen autárquico de terror y asesinaron a miles de inocentes. Los cabecillas de aquella revolución se llamaban Jan Matthys, panadero de Ámsterdam, y Jan Bockelson, sastre. Los secundaban adláteres de baja calaña, ilusos ideologizados, fanáticos inspirados por una mezcla de protestantismo religioso extremo y comunismo ideal primitivo. En apenas unas semanas proclamaron un nuevo “reino de Sión”, una “nueva Jerusalén” en la que sólo cabían los “elegidos”: adultos recién bautizados que esperaban acceder a un estado de pureza anterior al pecado original. Se creían “mejores” que aquellos no convertidos al anabaptismo, y más “puros”; a cambio se les exigía comunidad de bienes, absoluta transparencia en sus acciones, pensamiento único, colectivismo activo y fe ciega en los nuevos gobernantes, que se decían avalados por Dios.
El libro original alemán se titula Bockelson. A la muerte de Matthys su secuaz Bockelson se proclamó rey universal y se creyó su despótico papel. Nombró ministros y mandó embajadores a otras ciudades para convencerlas de la singularidad y superioridad del nuevo reino.
Malleczewen afirmó que el reyezuelo era un ser despreciable y que sólo por él no hubiera escrito el libro; le interesó más el delirante fenómeno colectivo que semejante loco generó. ¿Por qué personas cabales se dejaron dominar por un fantoche impune? El uso constante de la violencia para acabar con cualquier oposición fue determinante. Bockelson se rodeó de una guardia de hierro formada por matones iletrados, ávidos de ejercer los más atroces cometidos. Pero lo definitivo en su ascenso fue que una mayoría popular creyera en él: “Cuando se confunde con la multitud el hombre es un ser ilógico, y en los periodos de pánico, sumamente irracional y hasta infantil”—dice Malleczewen—. Los anabaptistas atacaban la corrupción generalizada, lo cual impresionó mucho a las masas. Apoyaron el resentimiento de los desfavorecidos y alentaron el odio a los poderosos “legítimos” con promesas de igualdad y redención.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Dos libros recientes sobre Nietzsche: una biografía y una gran interpretación

El intempestivo que no cesa





Vidas de Nietzsche
El filósofo barcelonés Miguel Morey (1950) publicó en 1993 un pequeño volumen titulado Nietzsche. Una biografía (Archipiélago). Fue un librito que leímos con pasión cuantos queríamos saber entonces de la vida de Nietzsche: sus comienzos de niño poeta, de joven adorador de la música y la filología; su manera de ser intempestivo en tiempos posteriores; los problemas con Wagner y el nacionalismo alemán, dada su rebeldía y amor a la verdad; su enamoramiento frustrado de la femme fatale Lou Salomé; o la enfermedad de su mente alucinada que lo condenó en sus últimos diez años de vida a sobrevivir cual vegetal humano alojado en casa de su madre, en Naumburg, o al cuidado de la déspota hermana, Elisabeth, en Weimar. Todo esto, aunque mucho más enriquecido y matizado, está en la excelente nueva versión que ahora ve la luz: Vidas de Nietzsche.

En español contamos con toda la obra de Nietzsche en gran variedad de traducciones, con los fragmentos póstumos y el epistolario completo. De esta ventaja se sirve Morey para enriquecer la narración de cada etapa vital de Nietzsche y resumir con concisión y certeza cada uno de sus célebres libros. Así que para adentrarse en el pensamiento de este filósofo crucial esta biografía intensa y magnífica es una vía de acceso firme y segura.

La zozobra del presente
De otro cariz es el denso libro del filósofo, musicólogo y germanista francés Dorian Astor (1973), autor también de una biografía de Nietzsche (2011) y de varios ensayos sobre Wagner. La excelente traducción de Jordi Bayod transmite  la agudeza y complejidad de este texto, intrincado y paradójico a menudo, apto sólo para lectores que conozcan ya el ideario de Nietzsche, puesto que no se trata de una introducción a su pensamiento, sino de una reflexión-discusión sobre el estado de nuestro presente —intelectual o ideológico— en Occidente, visto desde la perspectiva de un acérrimo degustador y defensor de muchas de las ideas —polémicas o no— del autor de Así habló Zaratustra. Astor quiere invitar a pensar desde Nietzsche las “zozobras” o “indigencias”, las “angustias” en las que —según él y es mayoritaria opinión— está preso el presente. Por ejemplo, sostiene que desde Nietzsche es posible repensar la educación, tan tambaleante y cuestionada en Europa. Nietzsche tuvo como modelos a imitar de por vida a los grandes filósofos “preplatónicos”: Heráclito o Empédocles fueron sus ejemplos humanos admirables —“hombres tallados en un solo bloque de piedra”— los llamó. Y tuvo como “educador” a Schopenhauer, a quien consideraba “un maestro de Alemania”. Educar en el sentido nietzscheano sería proponer como modelos para la juventud los ejemplos de los grandes hombres del pasado, sus acciones poderosas y sus pensamientos; y enseñar a los jóvenes virtudes como la valentía y la compasión o la responsabilidad por los propios actos como las más altas y dignas de elección ¡casi nada hoy!

Entre otros muchos asuntos, Astor trata de política. A Nietzsche se lo ha usado para jalear a fascistas y anarquistas; con sentencias fuera de contexto es fácil cortar un traje nietzscheano a la medida de cada ideología. Sin embargo, con sus luces y sombras, muchas de las ideas “políticas” que defendió o esbozó serían hoy practicables y deseables. Astor lo explica con pasión en este libro osado y paradójico sobre un filósofo que siempre fue y será de lo más intempestivo.

Luis Fernando Moreno Claros

viernes, 19 de abril de 2019

Stefan Zweig: correspondencia con Friderike (Acantilado)

Acantilado publicó recientemente—por primera vez en castellano—la interesante correspondencia que Stefan Zweig mantuvo con su primera esposa: Friederike Burger (más tarde "Von Winternitz", y después "Zweig"). El volumen recoge además algunas cartas que Stefan Zweig intercambió con su segunda esposa: Lotte Altmann. La espléndida traducción al castellano es del gran Joan Fontcuberta.

A continuación la breve reseña que Luis Fernando Moreno Claros escribió para "Babelia" (diario El país).


Esplendor y tragedia de un matrimonio


Edición de Jeffrey B. Berlin y Gert Kerschbauer
Traducción de Joan Fontcuberta
Acantilado, Barcelona, 2018, 528 páginas, 24 euros.

Corría 1912 cuando una hermosa mujer, Friderike Burger (1882-1971), le escribió a Stefan Zweig porque quería conocerlo; él, un año mayor que ella, necesitó poco tiempo para dejarse seducir por esta admiradora, que era refinada, culta y con intereses literarios. Estaba casada y tenía dos hijas pequeñas pero no era feliz. Pronto fueron amantes, tras el divorcio de ella se casaron en 1920. La relación aguantó bien hasta 1937, cuando se quebró asfixiada por parte de Zweig, quien inició una aventura seria con Lotte Altmann, su joven secretaria. La desposó en 1939, tras divorciarse de Friderike. Por entonces el estado anímico del escritor era catastrófico: desquiciado por el peso de la fama, le obsesionaba el trabajo y el sosiego que le faltaba; además, lo angustiaba la desesperante situación política en Europa. En 1936, a raíz de que la policía secreta austriaca irrumpiera en su casa acusándolo de guardar armas, pensó en abandonar el continente para siempre.

Correspondencia con Friederike


Después del divorcio, el trato con Friderike continuó; pactaron acuerdos y siguieron escribiéndose, la última carta de Zweig antes de suicidarse en 1942 fue para ella. Entre ambos hubo muchas cosas: erotismo, amor, literatura, viajes, amistades, gran mundo… desavenencias también, pero nunca rencor. Eran una pareja civilizada, cosmopolita: ella, hermosa y diligente; él, más autónomo, con sus pequeñas liaisons toleradas—"No me seas muy infiel"—le escribía Friderike en una de sus cartas —“aunque pásatelo bien˝.
En los treinta años de relación, Zweig produjo mucho: las biografías de María Antonieta y Fouché, relatos como Miedo y Carta de una desconocida, o los estudios sobre Hölderlin y Casanova, por ejemplo. Ella le facilitaba el trabajo literario: le brindaba seguridad al ocuparse de asuntos demasiado terrenales para él, como el cuidado de la casa de Salzburgo, cuartel general de ambos, plagado de libros y amadas reliquias, entre las que se hallaban el violín y el escritorio de Beethoven o algunos poemas autógrafos de Goethe.
Se publica ahora en castellano una amplia selección de cartas entre los esposos Zweig—también, las de Lotte a Friderike—, en una edición impecable, en excelente traducción de Joan Fontcuberta Gel. Son cartas de pura cotidianeidad, espontáneas, sin aspiraciones literarias. Al principio, abundan las de Friderike enamorada; después, las de Stefan dando noticias de sus frecuentes viajes por una Europa vertiginosa, surcada por trenes. En la época de esplendor del matrimonio, las misivas transmiten esa feliz movilidad: largas vacaciones por parte de Friderike con sus hijas, e innumerables noticias del marido sobre invitaciones y conferencias en París, Berlín, Viena y hasta Moscú. Se mencionan amistades comunes: Romain Rolland y Joseph Roth o Thomas Mann; y dan la medida de lo amplio que era el círculo de conocidos de los Zweig: Toscanini y Gandhi o Salvador Dalí.
Hasta los años treinta, la vida del matrimonio mantuvo el ritmo habitual; después, la política y sus ominosas consecuencias—además de los vaivenes anímicos de Zweig—quebraron su estabilidad. Las cartas de la última etapa, cuando el escritor marchó al exilio definitivo, son las más enjundiosas porque documentan su tragedia: apátrida junto con su segunda esposa, con sesenta años, sin los amigos de antes ni los libros de siempre, no quiso vivir más en un mundo que no era el suyo y que sólo le ofrecía la perspectiva de un negro mañana. L.F.M.C.








jueves, 3 de enero de 2019

El primer tomo de la correspondencia completa de Kafka

¡Por fin aparece el primer tomo de la correspondencia completa de Kafka! Y lo hace en una magnífica edición editada por Galaxia Gutenberg, bajo el cuidado de Jordi Llovet e Ignacio Echevarría, y con la espléndida traducción de Adam Kovacsics (galardonado en 2010 con el "Premio nacional a la obra de un traductor").

Hace veinte años que las editoriales Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores iniciaron el gran proyecto de traducir y editar la obra completa de Franz Kafka (1883-1924), los mencionados Jordi Llovet e Ignacio Echevarría fueron los impulsores de esta magna empresa. Publicaron tres magníficos tomos (véase la entrada de este blog: "Especial Franz Kafka"), pero poco después el proyecto quedó en suspenso durante dos décadas. Ahora, por fin, ve la luz el cuarto tomo de estas obras completas: nada menos que el primer volumen de la ingente correspondencia de Kafka, bajo el sencillo título de "Cartas". La edición es magnífica. Contiene todas las cartas y postales que se conservan de Kafka desde el año 1900 hasta 1914; desde la primera postal conservada (escrita a su hermana Elli el 21 de julio de 1900) hasta la carta número 778, dirigida a su hermana Ottla el 26 de julio de 1914.

Encontramos en este magnífico tomo las cartas conservadas de la juventud de Kafka (a sus amigos, a su primera novia, a Max Brod; a la familia: hermanas, padre y madre…), y también, la impresionante correspondencia a Felice Bauer, la prometida quizá más celebre de la historia de la literatura, y que nunca llegó a ser esposa del escritor. Las cartas a Felice las conocíamos en castellano a través de otra memorable traducción, pero la nueva versión de Kovacsics la mejora bastante. Aunque las cartas a Felice y algunas otras a los padres y a Max Brod se conocían en castellano, este tomo presenta más de cien cartas nuevas, desconocidas para el lector hispanohablante; además, el volumen contiene un apéndice con cartas dirigidas a Kafka; así como un imprescindible aparato crítico que aporta datos sobre cada una de las misivas. Así que este nuevo tomo de las Obras completas es un digno continuador, al que seguirá otro volumen más que completará la correspondencia de Kafka hasta pocos días antes de su muerte.   

Kafka, cartas, volumen I

Las cartas de Franz Kafka transmiten al lector la frescura y pureza del lenguaje del escritor, claro y originalísimo; un lenguaje que poco cambia en sus diarios y en sus relatos y novelas. Pero además, están llenas de la magia de su persona: de sus invenciones y mixtificaciones, de sus miedos y cávalas íntimas, e igualmente de sus intuiciones y hallazgos creativos. 

Para acompañar la lectura de este volumen (aunque el lector termine por querer leer la obra entera de Kafka) recomendamos tres de los relatos más emblemáticos del autor praguense, escritos en su época de mayor producción, y traducidos recientemente al castellano en nuevas versiones —muy celebradas por la crítica—. Y, como no, la fabulosa biografía de Kafka firmada por el gran Reiner Stach, publicada por Acantilado.