jueves, 9 de abril de 2020

Literatura para un confinamiento: Los diarios de Victor Klemperer



La literatura es una gran compañera para un largo confinamiento. Rescataré algunas de mis reseñas antiguas para recomendar libros que no pasan nunca de moda; aunque no sean recientes, son relativamente fáciles de encontrar en librerías (de fondo, virtuales o de viejo); y hasta quizá haya alguien que los compró recién publicados y no ha tenido tiempo de leerlos como se merecen. Hoy recupero tres reseñas que publicó "Babelia" en su día sobre los extraordinarios diarios del judío-alemán Victor Klemperer, de su libro La lengua del Tercer Reich y de un curso de literatura. El bueno de Klemperer tuvo que vivir un confinamiento prolongado, pero además bajo la amenaza de no salir vivo de él. Sobrevivió de milagro. Cuenta su peripecia en este extraordinario testimonio. 

[Nota: los Diarios de Klemperer están agotados o a precios desorbitados de segunda mano. Hace falta una reedición]


Cronista del horror

Victor Klemperer




Cuando en 1995 se publicaron en Alemania los dos tomos de diarios del judío alemán Victor Klemperer (1881-1960) correspondientes al periodo nacionalsocialista, la acogida de crítica y público fue extraordinaria. El éxito se internacionalizó con su traducción al inglés y, con ello, el nombre de Klemperer, tal como en su día el de Ana Frank, se convirtió en símbolo de la resistencia del "individuo privado" contra la aplastante maquinaria del terror instituido y legalizado por un Estado criminal.

En España conocemos ya de este autor su obra LTI (Lingua tertii imperii), un estudio ameno y devastador de la lengua del Tercer Reich  (Minúscula, 2001), conocido en Europa, desde su publicación en 1947 como una joya del antitotalitarismo. Los dos magníficos volúmenes que ahora publican Galaxia y Círculo, en excelente traducción de Carmen Gauger, enriquecen incluso la cuidada edición alemana, pues la traductora ha añadido a las numerosas notas explicativas del original otras muy atinadas, dirigidas al lector hispanohablante. Por lo demás, estos diarios representan un acontecimiento en un panorama literario dominado por lo anecdótico o lo circunstancial. 
Diarios. Victor Klemperer, 2 vols.
La experiencia de Klemperer dista mucho de ser una historia más de supervivencia en un campo de concentración. Junto a su esposa Eva Schlemmer, una mujer "aria", pianista de profesión y que rehusó divorciarse de su marido cuando las autoridades del régimen de Hitler la invitaron a ello con toda clase de facilidades, este hombrecillo lúcido y observador padecería un tortuoso calvario sin salir de su propia ciudad, Dresde. Allí impartía clases de filología románica en la Escuela Técnica Superior hasta que en 1935 las leyes raciales antijudías lo obligaron a jubilarse.
En 1933, cuando Hitler accedió al poder, el profesor Klemperer era respetado entre sus colegas y estimado por sus alumnos.  Benedetto Croce, que lo trató en Roma, afirmó de él que era el "típico profesor alemán": serio, eficaz y consciente de su deber; limitado en cierto sentido, pero excelente dentro de los márgenes de su especialidad. Había publicado correctos manuales de consulta, entre los que destacan la Historia de la literatura francesa en los siglos XIX y XX , además de su monografía sobre Corneille. Antes de habilitarse en Múnich con el célebre romanista Karl Vossler, trabajó como periodista y escritor independiente, publicando incluso algunos volúmenes de relatos breves. 
Klemperer comenzó a escribir dietarios en su primera juventud, en 1897, siendo empleado en una tienda de complementos. En un principio, anotaba los argumentos para futuras novelas; más adelante, fueron un vivero imprescindible de observaciones e ideas, tan esenciales para su formación como el estudio y la lectura. Acostumbrado, pues, a escudriñar la realidad con ojos de experto, que extrae de cuanto acontece lecciones para su propia formación intelectual, y gran lector de pensadores franceses como Montesquieau, Rousseau o Voltaire, Klemperer se aferró a sus anotaciones diarias al llegar la barbarie. Con tenacidad, a veces de manera telegráfica y otras a modo de relato recopilatorio de varios días, tomaba nota, sobre todo, del horror que lo rodeaba en un mundo que se había vuelto loco. Su testimonio documenta por primera vez de forma exhaustiva el infierno de la vida cotidiana en el Tercer Reich. 
Gracias a su condición de judío "privilegiado", merced a que su matrimonio fue catalogado como "mixto" por las autoridades nazis, el profesor gozó de cierto respiro en los primeros años del régimen. Al amparo de esa circunstancia favorable aunque provisional, Klemperer escudriñó con suma clarividencia y rotundidad la demencia nacionalista que convirtió a un país civilizado en una cárcel donde reinaban la arbitrariedad y la ley de la selva y en la que tan víctimas eran los judíos como muchos "arios". Su diagnóstico, mediante el que trata de comprender la naturaleza del régimen totalitario a través de los inquietantes signos externos que observaba a su alrededor, constituye uno de los análisis más lúcidos del nazismo y, por extensión, de cualquier régimen totalitario.
Hitler y sus "patéticos bramidos de predicador" obnubilaron a las masas que, enceguecidas, ignoraban lo que se les avecinaba. "Impresiona ver cómo, día tras día, sin el menor rebozo, salen en calidad de decretos la pura fuerza bruta, la violación de la ley, la más repugnante hipocresía, la más brutal bajeza de espíritu", escribe Klemperer, quien también advirtió la verdadera esencia del nazismo. Con su fanfarronería cervecera, sus  proclamas grandilocuentes y eslóganes facilones, los nazis eran tan sólo una banda de criminales, de acomplejados y perturbados mentales que vivían en un mundo autista, y exento de matices. Su proverbial incultura se oponía por antonomasia a la tradición de la gran cultura alemana, heredera del más puro humanismo europeo. Klemperer, que se sentía alemán hasta la médula, proclamó con desdén que los nazis no eran alemanes, sino los únicos enemigos de Alemania.
Día a día, conforme el régimen iba arrojando sus máscaras y decretando leyes cada vez más vergonzosas, la vida de los Klemperer se tornó más angustiosa. Una serie de paulatinas prohibiciones absurdas —desde pasearse por parques públicos, comprar flores, fumar, viajar en autobús o en taxi, escribir, leer, poseer animales de compañía o coser y cortarse el cabello— convirtió la existencia del matrimonio en una prolongada tortura. Se les privó de su casa y de su coche —a los judíos se les retiró el carnet de conducir—, así que tuvieron que trasladarse con todas sus pertenencias a una "casa de judíos", donde tuvieron que someterse a toda clase de vejaciones por parte de la Gestapo. Las apasionadas lecturas a escondidas así como sus anotaciones, que Eva ocultaba después arriesgando la vida, mantuvieron a Klemperer con ánimos para seguir resistiendo. Sabía que su tarea se sustentaba en un imperativo moral: dar testimonio y consignar la crónica negra de aquel régimen demoníaco hasta el final.  
Los diarios concluyen en junio de 1945, con una Dresde devastada bajo toneladas de bombas aliadas. La hecatombe de la ciudad significó la salvación de los Klemperer, que un día u otro habrían sido deportados a un campo de exterminio. Al terminar la guerra recuperaron sus propiedades y el profesor volvió a impartir sus clases. Inducido por el odio a los nazis, por reacción, ingresó en el Partido Comunista Alemán, aunque temiendo que, con el tiempo, el régimen prosoviético fuera a diferenciarse escasamente del hitleriano. Tras observar en la calle un enorme cartel del "Mariscal Stalin", Klemperer anotó con agrio escepticismo: "Muy bien podría ser Hermann Göring". Pero esto pertenece ya a otra nueva época de su vida y a los diarios de 1945-1959. 
Luis Fernando Moreno Claros


In lingua veritas

Aparte de la narración de los penosos avatares cotidianos, quizás lo más aleccionador de los diarios de Klemperer sean sus singulares reflexiones sobre el lenguaje del Tercer Reich. El perspicaz profesor comprendió enseguida que la más sutil de las estrategias del nuevo régimen para dominar a la opinión pública y la mente del ciudadano privado consistía en acuñar nuevos términos lingüísticos que, poco a poco, iban inoculándose en los cerebros de todos —víctimas y verdugos— como mínimas dosis de arsénico, a largo plazo tan letales como la fuerza bruta de las órdenes y los decretos. 
La lengua del Tercer Reich
Un gobierno sustentado en las mentiras propaladas por un partido político de una ideología basada en la ficción y la irrealidad, tenía que recurrir a un lenguaje totalizador que otorgase visos de credibilidad a una política criminal. Klemperer desenmascaró el engaño ideado principalmente por el doctor Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler y, curiosamente, también filólogo de formación.
"El lenguaje del Tercer Reich no me deja en paz", escribirá el futuro autor de  LTI. "La verdad habla por sí misma, pero la mentira habla por la prensa y la radio". Ahora bien, como Klemperer sabía que la misión de la lengua es "sacar la verdad a la luz" y que todo lenguaje, aunque sea a través de mentiras, "descubre la verdad", confiaba que sólo analizando los nuevos términos, desde las consignas hasta las siglas que invadieron la nación por doquier, extraería la "esencia criminal del hitlerismo", cuya hybris  medular era el "odio de aldea contra el rascacielos". Así, frente al sinsentido de la ideología nazi, Klemperer se aferró al uso de las palabras acuñadas por la tradición, el símbolo evidente de la vida real. Se esmeró por escribir con exactitud, en buen alemán correcto y fiable: evitando usar las capciosas palabras de los nuevos amos eludiría sus trampas y podría vencerlos. L.F.M.C.




El judío Victor Klemperer (1881-1960) era catedrático de literatura francesa en Dresde cuando Hitler accedió al poder en Alemania. En 1935 lo expulsaron de su cátedra y no lo mandaron a un campo de concentración porque su esposa, la pianista Eva Schlemmer, era de pura sangre aria. Como ésta no quiso divorciarse de su marido, ambos fueron confinados en una “casa especial” destinada a albergar matrimonios “mixtos”, en Dresde. Klemperer residió allí hasta 1945, cuando la ciudad fue arrasada por las bombas aliadas. Desde el comienzo de su existencia en semicautividad llevó un diario en el que anotaba los avatares de la vida cotidiana en el III Reich desde una óptica novedosa: la del judío que, perdidos sus derechos de ciudadano, sufría el confinamiento en una ciudad donde la vida normal le estaba prohibida. Quiero dar testimonio hasta el final es el título bajo el que aparecieron estos diarios en Alemania, en 1995, con un éxito arrollador (en castellano los publicó Galaxia/Círculo). De inexcusable lectura es también el extraordinario libro que el destituido profesor dedicó al análisis del lenguaje de los nazis: LTI  La lengua del Tercer Reich (Minúscula). Sólo por estos dos títulos Klemperer ocupa un lugar destacado entre los grandes testigos/autores del siglo XX.
            
Literatura universal, Klemperer
Si algo revelan las dos obras mencionadas es la cordial inteligencia y la preocupación humanística de su autor; lo mismo se advierte en sus escritos académicos. Doctor en románicas, filólogo y especialista en literatura europea, Klemperer había publicado numerosos escritos antes de la era nazi, incluso relatos literarios, aparte de sus obras académicas; y después de 1945, colmado de honores en la RDA, continuó publicando estudios relacionados con su especialidad. Sin destacar por una especial originalidad en el contenido, sus obras académicas brillan, sin embargo, por su coherencia expositiva y su claridad; ejemplares son sus espléndidas monografías de Montesquieu, Rousseau y Voltaire o su historia de la literatura francesa en cinco tomos.
Acantilado presenta ahora en excelente traducción este breve y modélico ensayo literario de 1929. Klemperer parte del evanescente concepto de “literatura universal” esbozado por Goethe en conversación con Eckermann —“hay que dejar a un lado las literaturas nacionales y elevarse más allá de ellas hacia un ámbito universal”—, con el propósito de dilucidar su evolución y pervivencia a lo largo de la historia de la literatura en Europa, desde mediados del siglo XIX hasta la época posterior a la I Guerra Mundial. ¿Hay una literatura universal en el sentido goetheano?, se pregunta Klemperer; ¿es lo peculiar y exclusivo de cada país algo que competa a toda la humanidad? Y si esa supuesta literatura universal existe, ¿acaso no tendrá que ser poseedora y transmisora de una ética global que hermane a los seres humanos en un único sentimiento común de paz, bondad y belleza? La formidable cultura cosmopolita y humanista de Klemperer, así como su ágil manera de explicarse dotan de interés a un tema que lo conduce hasta introducirse en la esencia de obras fundamentales de Unamuno, Pirandello o Joyce. Lo alemán, lo romántico, lo francés, lo español… ¿hasta qué punto dota todo ello de universalidad a la literatura?
Lectura obligada, pues, tanto para lectores interesados en teoría literaria como para cuantos admiren los diarios de este hombre humilde y sabio, a quien en sus momentos más terribles lo salvó de la desesperación, además del amor que profesaba a su querida esposa, la confianza en la grandeza humana que veía expresada en la gran literatura de todos los tiempos. 
L. F. M. C.




miércoles, 4 de marzo de 2020

Nueva novela de Martí Domínguez: "El espíritu del tiempo"



Una novela que ha aparecido recientemente en castellano, extraordinaria y por eso absolutamente recomendable, es El espíritu del tiempo, del escritor madrileño afincado en Valencia Martí Domínguez. Tuve ocasión de escribir una breve reseña de esta novela en el suplemento cultural "Babelia" del diario "El País". Debido a problemas de espacio salió un poco recortada, así que dejo aquí el texto original que envié al suplemento.


El espíritu del tiempo


El ocaso de los dioses


En 2007 reseñé en “Babelia” la espléndida novela El regreso de Voltaire, de Martí Domínguez (Madrid, 1966), doctor en biología, profesor de Periodismo, y un maestro en el arte de comprender a grandes personalidades de la Historia; así lo demuestran sus novelas sobre Buffon y Goethe, por ejemplo. Ahora aparece El espíritu del tiempo, obra extraordinaria que transmite un sobrio equilibrio y enorme profundidad. El peliagudo tema del que trata deja atrás el esperanzador Siglo de las Luces para llevarnos al aterrador “ocaso de los dioses” hitleriano.
Concebida como la autobiografía de un científico austríaco, estudioso de los animales y afín al nacionalsocialismo (trasunto de un personaje real del que no se revelará el nombre), la novela recrea su paradójica trayectoria vital. Como joven investigador cuando Austria se incorpora al Tercer Reich, sus estudios sobre hibridación y genética animal cayeron bien a los gerifaltes nazis, embarcados a su vez en estudios eugenésicos para mejorar la raza aria; por eso lo promueven para que haga carrera en la universidad (nido de ideólogos y comandita de enchufados); y terminará comprometido —más o menos a su pesar— en los planes de eugenesia humana que las SS implantaban en la Europa del Este. 
         Martí Domínguez conduce con firmeza un relato bien calculado que va cobrando cada vez más interés, y en el que las teorías científicas dan paso a truculentos hechos de la II Guerra Mundial, tales como el rapto sistemático de niños con “rasgos arios”, robados a sus padres por los nazis a punta de pistola, en Polonia y Ucrania, para su “germanización”. Nos introduce asimismo en las Lebensborn, los centros estatales donde mujeres racialmente puras se dejaban preñar como deber patrio por hombres de las SS —sementales de gran pureza aria también—, con vistas al mejoramiento genético de los futuros soldados. Sus hijos serían propiedad del Estado.
Las escenas escabrosas son las justas, poco las necesita la atmosfera de horror totalitario que se palpa desde las primeras páginas en esta apasionante novela, por lo demás, tan llena de sorpresas.

L. F. M. C.




viernes, 28 de febrero de 2020

Mesa de novedades II, "Fin" de David Monteagudo


Continuamos con algunas novedades literarias de este invierno.

Sentí curiosidad por leer la novela "Fin", de David Monteagudo, aprovechando que la nueva editorial Rata publica estos días una nueva edición conmemorando el décimo aniversario de la publicación de esta novela.

"Fin" apareció por primera vez en la editorial Acantilado. Por lo visto, el editor de Acantilado —de acuerdo con el autor del libro— cambió el final original de la novela. En esta edición de Rata se dan los dos finales: el que apareció en la edición de Acantilado y el que Monteagudo tenía previsto y que no se publicó. Es un acierto por parte de la editorial Rata presentar a los lectores los dos finales, y que cada cual se quede con el que más le guste, aunque en esencia ambos conducen a lo mismo. Por mi parte, me gusta más el original que el publicado en Acantilado. 

A David Monteagudo se le recibió a bombo y platillo hace diez años en el circo de las letras; se le elogió como a un autor revelación. Se habló de su duro trabajo en una fábrica de cartones (ha contado parte de su experiencia de aquellos años en otro libro, también editado por RATA) y se le pintó como a un héroe de las escritura por su tesón, y por ser capaz de consagrarse en alma a la literatura pese a sus madrugones para acudir a la fábrica y la fatiga física. Su afición por la lectura desde niño ha dado sus frutos, su imaginación y su talento han hecho lo demás.

David Monteagudo: Fin
Si se supera la impresión de novela juvenil que tal vez puedan procurar las primeras páginas de "FIN", muy dialogadas, y nos dejamos llevar por la intriga que empieza enseguida, en este caso la novela nos ha ganado y terminará por arrastrarnos hasta el final.

Para mi gusto la novela no puede ser tomada en serio como "gran literatura", pero sí como literatura de entretenimiento, de género, menor.

Los personajes quedan algo definidos por los diálogos, por sus palabras y expresiones; el lector tiene que imaginarlos a través de sus palabras y sus acciones; a menudo tenemos la sensación de que sólo son clichés. Su psicología es poco complicada.

Lo que de verdad engancha es la situación, la atmósfera del relato; ella es la que causa que éste vaya ganando  en intensidad, conforme ésta se torna cada vez más ominosa y opresora. El suspense que se va generando en torno a los acontecimientos es cada vez mayor.

La trama: unos amigos —una pandilla antaño muy unida— se reúnen después de 25 años sin haberse vuelto a ver. Nieves ha llamado a todos por teléfono para invitarlos a una fiesta nostálgica que se celebrará en un refugio ubicado en un paraje solitario y agreste, allí estuvieron hace veinticinco años de acampada y contemplaron las estrellas. En aquella fecha juraron solemnemente que en 25 años volverían a reunirse allí. Así que se reúnen de nuevo para volver a contempla el cielo estrellado mientras oyen de fondo sus canciones favoritas de aquellos tiempos. Años 80 del pasado siglo, según alusiones…

Antes de que estén todos, la luz se va a media noche y, a partir de ahí, comienzan las aventuras y lo ominoso se transforma en pesadilla. Pero no es una novela sangrienta ni cruel. Simplemente, la gente desaparece de repente,  ¿a dónde van cuantos desaparecen? ¿Cuál es la causa? Tal vez un misterioso miembro de la pandilla que no ha llegado a la reunión a pesar de que había anunciado su visita?

No revelaré nada más. Sólo diré que he leído la novela casi de un tirón y que me ha mantenido intrigado y esperanzado, intrigado por ver cómo se desenvolvía el inmenso misterio al final. ¿Cómo lo haría Monteagudo? ¿De qué sería capaz? … Mejor que cada lector saque sus propias conclusiones; la que saco yo: una novela muy entretenida, que promete mucho, pero una novela con ciertas deficiencias que la anulan como obra literaria magna y queda en mera obra de género: terror, misterio… ciencia ficción. Y el final…

La novela tiene escenas espléndidas que recuerdan a los clásicos del terror: W. H. Hodgson, Stephen King,  Lovecraft… pero más allá del divertimento, del homenaje a este tipo de literatura no llega… Sin embargo, gustará a apasionados del suspense y de las novelas juveniles de misterio, también a los amantes de las catástrofes y del fin del mundo.










martes, 18 de febrero de 2020

Mesa de novedades I



Febrero de 2020

Mesa con algunas novedades literarias



Cuadernos
La editorial Tusquets inaugura su "Biblioteca Cioran" con dos títulos del gran pensador pesimista rumano. Ambos harán las delicias de los seguidores de este autor, caracterizado por su bilis negra contra sí mismo y contra el mundo. El primer volumen de la colección es la reedición de los cuadernos de notas completos que Cioran escribía en privado a modo de dietario personal. Las anotaciones se extienden desde 1957 hasta 1972; las entradas y reflexiones son espontáneas, y menos trabajadas que en los libros que ya conocemos, pero no por ello menos jugosas. Éste es un libro, como lo son todos los suyos, que está hecho para hojearlo con tranquilidad y abrirlo por cualquiera de los años que comprende; las anotaciones son siempre reiterativas en su manera de ser, puesto que constantemente se refieren a las miserias de la existencia, a la desesperación, a la parte menos vistosa de la vida. Cabe preguntarse cuando las leemos: ¿hay mucho de pose en Cioran? ¿Es sincero? ¿Tan quemado estaba, tanta amargura sentía? En cualquier caso, Cioran es la marca de un estilo propio; gustará mucho o poco, pero leyéndolo siempre se encuentra algo que merece la pena; alguna reflexión lúcida que no pasa desapercibida al lector discreto; en el momento idóneo, siempre nos depara algún consuelo; proporciona paz al desesperado cuando éste ve a Cioran todavía más desesperado que él; y su lectura es regocijante para el escéptico.

Junto a los Cuadernos, Tusquets  publica en nueva edición el primer libro de Cioran: En las cimas de la desesperación, de 1933 (Publicado la primera vez en castellano también por Tusquets en 1991). Ahí estaba ya presente el estilo de Cioran y todo lo que llegaría a ser después.


Consuelo de la filosofía
Para los inconsolables se escribió una de las piezas más leídas y admiradas de la historia de la filosofía y del pensamiento: Consuelo de la filosofía, del erudito y filósofo romano Boecio (Roma, 480-Pavía, 524).

Injustamente acusado y encarcelado por Teodorico el Grande, Boecio imaginó en prisión que dialogaba con la Filosofía —que se le aparece en forma de mujer— en busca de consuelo para sus cuitas, así como para calmar su desesperación. El consuelo llegó con los atinados razonamientos de la magna aparición imaginada. En boca de la filosofía puso Boecio todos sus conocimientos filosóficos, extraídos del estudio de los grandes pensadores de la Antigüedad, desde Platón a los estoicos. Mediante su recuerdo quería dar placidez a su corazón y a los corazones de cuantos después de él sufrieran de aflicción.

El estilo es claro y asequible para cualquier público medianamente culto (a ello contribuye con excelencia la estupenda traducción de Eduardo Gil Bera). Así que es un placer leer a Boecio, sobre todo en estos años nuestros en los que el falso brillo de las apariencias o la literalidad mundana más absurda deslumbran y sirven de guía para la vida; mientras, el pensamiento, el silencio y la reflexión permanecen aislados e infravalorados.

Sobre la historia de la angustia y la depresión la editorial Arpa publica el ambicioso estudio El mono ansioso, del novelista, ensayista y traductor Xavier Roca-Ferrer. El autor comienza con el estudio de ese estado emocional que los griegos llamaron "melancolía". Mas adelante, y a lo largo de la historia, recibió el nombre de "angustia existencial", sobre todo en el Romanticismo; y en la actualidad se caracteriza no del todo apropiadamente como "depresión". Tanto el sentimiento de la melancolía como los sentimientos de la angustia existencial y la depresión han tenido enorme influencia en el arte y la literatura. Indagar en esta influencia, demostrarla con ejemplos y anécdotas, así como con comentarios de autores y obras, es lo que pretende este estudio muy bien ejecutado y organizado de Roca-Ferrer. Es un libro de agradable lectura, para todo tipo de público (más o menos culto e interesado en estos temas de reflexión y pensamiento, y cultura en general); este estupendo estudio enseña muchas cosas de autores conocidos y muchas también de otros autores que no lo son tanto.
El mono ansioso
En "Babelia" comenté hace un tiempo otro libro de tema parecido, de la autora holandesa Joke Johannetta Hermsen: La melancolía en tiempos de incertidumbre. Este libro de Arpa incide con mayor profundidad en la historia del concepto y se centra más en los ejemplos que ayudan a entender su evolución en la historia de la cultura a través de múltiples disciplinas, desde el pensamiento y la medicina hasta el arte. Sin duda, Xavier Roca-Ferrer presenta un trabajo encomiable que merece la pena disfrutar.

De cómo tratar con las personas
Esta misma editorial ARPA reedita de nuevo un título que fue uno de los primeros de su catálogo, el estupendo manual de urbanidad (así como "manual de arte de saber vivir") del autor alemán Adolph von Knigge: De cómo tratar con las personas. 

En Ciudad de Azófar ya se comentó este libro en su día. En esta reedición, Arpa ha querido hacer el libro algo más ligero de páginas recortando alguno de sus capítulos más extensos y dándole la apariencia de lectura algo más ligera, y adaptable a los tiempos presentes. Von Knigge presentaba un breviario de normas para vivir en la sociedad de su tiempo; entre ellas hay algunas que algunas que hoy pueden parecer chocantes a mentes poco abiertas a la historia y los tiempos pasados en general, y que parecerán extrañas a mentes embebidas de "ideología de género" o presas en lo "políticamente correcto". En todo caso, para los lectores que esta nueva edición del Knigge les sepa a poco, siempre podrán buscar la edición íntegra. Lo importante es que esta obra estupenda, con reflexiones equiparables a algunas de Schopenhauer, Séneca o Gracián, tenga más proyección; merece la pena olvidarse del presente y dejarse llevar por la fina psicología del autor.

La potencia del pensamiento
El insustituible filósofo italiano Giorgio Agamben también está presente en esta primera mesa de novedades del mes de febrero de 2020 con dos libros muy originales, como todos los firmados por él. El primero no es nuevo, sino una reedición de un libro misceláneo, compuesto por varios trabajos muy aclamados, sobre algunos de los temas señeros de los que suele ocuparse Agamben en su reflexión acerca los pilares de la cultura de Occidente; me refiero a La potencia del pensamiento, editado por Adriana Hidalgo Editora, sello argentino que ha publicado casi toda la obra de Giorgio Agamben en español.

Trabajos sobre el lenguaje y la Filosofía y la Historia, pero también, sobre Walter Benjamin, Aby Warburg o Heidegger, (y más reflexiones sobre temas imperecederos de la cultura, como sobre la llegada del Mesías) componen un volumen ya clásico de Agamben, que traslada al lector una visión amplia de sus reflexiones, siempre tan atinadas y densas.

La editorial Mexicana Sexto Piso acaba de publicar otro libro de Agamben. En esta ocasión, de tema único: el mito veterotestamentario del Jardín del Edén. Bajo el título: El reino y el jardín, el filósofo italiano se las ingenia para tratar del tema desde todos los puntos de vista: históricos y alegóricos. Con interpretaciones agudísimas, comenta el mito del Jardín divino desde lo que es: una fuente imperecedera de ideas creadoras, éticas y estéticas, que todavía hoy, en una sociedad descreída y cada vez más literal y plana, ahíta de prejuicios contra la religión y lo simbólico, tiene mucho que decir a quienes no quieran apoltronarse en los nuevos idearios de lo cómodo y trillado, alejados de los símbolos que llenan de sustancia intelectual la vida.

Oceanografía, Eliade
Una sorpresa por parte de la editorial madrileña Hermida editores  este mes es la obra, inédita en España, del gran estudioso rumano de las religiones y los mitos Mircea Eliade: Oceanografía. 

De Mircea Eliade hay mucho publicado en español, pero este libro era desconocido hasta la fecha, y es un regalo para el pensamiento; un festín para quienes gustan de las reflexiones de personas singulares que sólo están comprometidas con ellas mismas, y que muestran su libertad de ideas escribiendo sin tapujos de lo que les importa. Los ensayos que contiene este libro estupendo son de antes de la Segunda Guerra Mundial, y tratan de cosas del mundo de entonces, pero también, de asuntos intemporales: sobre la amistad, el amor, de las mujeres que se creen superiores o de los hombres que se creen más que otros (y todos y a todas los pone donde ese merecen); y también encontramos jugosos comentarios sobre la tristeza y sobre los modos de superarla; entre otros muchos temas que interesarán a un público amplio. Son reflexiones de un amante de la vida, pero a la vez, de un escéptico, de un hombre cultísimo y cosmopolita; y muy apropiadas para leer en tiempos de ramplonería cultural e ideologías simplonas y partidistas, porque Eliade estuvo siempre más allá de ellas.

Cuando los inviernos eran inviernos
La estupenda editorial barcelonesa Acantilado publica un ensayo puramente invernal con el que deleitarse en invierno, si es posible al calor de la lumbre; me refiero al trabajo del joven ensayista berlinés Bernd Brunner. Su libro Cuando los inviernos eran inviernos, en traducción del gran José Aníbal Campos, es una delicia de ensayo ligero; quiero decir, sin demasiadas pretensiones de erudición (tipo Agamben), aunque sí de información. Está en la línea de estos ensayos informativos y amenos que cuentan muchas cosas anecdóticas y que nos dejan absortos y admirados. La traducción de Aníbal Campos, excelente como todas las suyas, trasmite la sensación de agrado e información a la que aspira el ensayo, lleno de curiosidades sobre el invierno, el gran general que derrotó en Rusia a Napoleón al igual que a los soldados de la Wehrmacht. El gran invierno del que aprendieron a defenderse los seres humanos desde la época de las cavernas, y del que hoy disfrutan grandes y pequeños con los juegos en la nieve. El invierno que inspiró a poetas y compositores (escuchen por ejemplo, el maravilloso pasaje del "invierno" de las cuatro estaciones de Vivaldi); y que tan proclive es a la melancolía, pero también al regocijo navideño. En suma, un ensayo muy gratificante de leer. Por cierto, Acantilado publicó el pasado año un libro excepcional también con tema invernal: los poemas de Wilhelm Müller sobre el invierno, el Winterreise, con música del grandísimo Franz Schubert. El autor del libro es el gran barítono Ian Bostridge,




Otros libros mencionados: