Monografía de Heidegger en My Libreto:
ver Martin Heidegger. El filósofo del ser. en myLIBRETORecomendaciones de libros, comentarios críticos de novedades literarias. Opiniones personales de lecturas.
viernes, 28 de febrero de 2014
Martin Heidegger en "My Libreto"
martes, 7 de enero de 2014
Amor kafkiano: Nueva edición de "Cartas a Felice" de Franz Kafka.
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| "Cartas a Felice" en Nórdica |
La madrileña editorial Nórdica Libros recupera ahora las "Cartas a Felice" de Kafka. La
traducción es la ya famosa del compositor, escritor y traductor Pablo
Sorozábal Serrano (Madrid 1934-2007), hijo del también maestro del género
lírico y sinfonista
Pablo Sorozábal. Alianza Editorial la publicó en tres tomos en 1977 bajo el
título de "Cartas a Felice y otra correspondencia de la época del
noviazgo". La edición castellana se basó en la original en alemán que
corrió a cargo de Erich
Heller y Jürgen Born para la editorial Schocken, sello que, aparte de en lengua alemana, también la publicó en inglés. Heller y Born no concibieron esta edición como
"edición crítica", así que tampoco lo era ésta de Alianza. La única
intención de los dos editores fue dar a conocer sin más las cartas de
Kafka a Felice; de Felice a Kafka no se conservó ninguna; el escritor las destruyó. En la actualidad, insignes eruditos kafkianos están preparando
desde hace algunos años una nueva edición comentada de toda la correspondencia
del autor de El proceso; la editorial
Galaxia Gutenberg planea publicarla en castellano dentro de sus Obras Completas de Kafka, de las que han
aparecido hasta hoy tres volúmenes: Vol. I Novelas, Vol. II Diarios, Vol. III Narraciones y otros escritos.
Aunque la edición de Schocken carezca de “aparato crítico”
—que a veces sólo es útil para el especialista más que para el lector
aficionado—, sí que puede afirmarse con rotundidad que se trata de una
edición fidelísima de las cartas originales, que aparecen íntegras y sin
censuras de ningún tipo. Y en cuanto a la traducción española de Sorozábal,
nada que objetar, sino todo lo contrario: clara y grata de leer, es una
traducción magnífica. En la nueva edición de Nórdica esta claridad resalta aún
más por acentuarla el color blanco de las cubiertas del tomo, la tonalidad del papel y el mayor tamaño
de letra; en estos aspectos, la versión más tristona de Alianza, de letra minúscula, quedaba muy por
detrás. ¡Acierto absoluto por parte de Nórdica en este punto!
Etiquetas:
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Literatura alemana
sábado, 14 de diciembre de 2013
Mis mejores lecturas del otoño de 2013
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| Tempus fugit, carpe diem |
A punto de terminarse 2013 rememoro en "Ciudad de Azófar" algunas de mis últimas lecturas de este año; me limitaré a reseñar un puñado de títulos con los que he disfrutado últimamente, que me han entretenido o gracias a los cuales he aprendido mucho. No llevo la cuenta de los libros que he leído durante el año, aunque seguro que son unos cuantos; leo mucho por afición aunque quizás más por exigencias de mi profesión; sin embargo, no me considero un lector "voraz" sino alguien inclinado desde niño a la lectura, medianamente apasionado en mi afición. También disfruto a menudo de temporadas sin libros… es decir, sin libros del todo no, pues vivo rodeado de ellos, pero sí de épocas en que dedico a la lectura menos tiempo del habitual… La verdad es que, para mí, sin libros sería muy difícil vivir … Lo mismo decía Nietzsche a propósito de la música, y Schopenhauer refiriéndose a su amor por los canes "¡Sin perros no podría vivir!" —exclamaba el viejo cascarrabias. Supongo que sin música, sin arte, sin amor, sin ocio… sin perros y sin gatos, quizás sí que pudiésemos vivir, pero sería un vivir sin fuste y sin lustre, tan sólo un malvivir. Tales cosas que algunos califican de "superfluas" o "inútiles" (ya veremos más abajo el libro de Nuccio Ordine), resultan ser las más importantes de todas, las cosas esenciales de nuestra vida, las que nos sostienen y nos impiden caer en el abismo de la desesperación y el abandono.
Pablo Martín Sánchez: El anarquista que se llamaba como yo. Acantilado, 2012.
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| El anarquista… |
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Epicuro, filósofo del placer; Lucrecio: "De Rerum Natura"
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| Fragmento del friso de El Partenón de Atenas |
En esta época de basura y mentiras políticas, de
cinismo institucionalizado y cuando la Filosofía está a punto de desaparecer de
nuestras aulas, necesitamos recordar y elogiar a los grandes filósofos;
aquellos personajes que, luchando contra la adversidad de su tiempo, se
atrevieron a pensar a lo grande —y sólo quien piensa de este modo es filósofo—
por amor a la verdad y la libertad.
Epicuro fue uno de aquellos personajes; vilipendiado por muchos, elogiado por unos pocos, enseñó el camino de la felicidad mientras animaba a sus amigos y discípulos a liberarse de prejuicios y a que aprendieran a disfrutar del goce de estar vivos.
El lema del gran Goethe, tan reiterado en la actualidad: "¡Acuérdate de vivir!" participa del mismo anhelo que insuflaba las ideas de Epicuro: ¡vive! Disfruta de los dones que te ha otorgado la naturaleza; no temas al placer y cuando venga el dolor procura aprender de él mientras intentas que pase lo antes posible (Y aquí es imposible no recordar a Nietzsche y sus célebres versos: "El dolor dice: ¡pasa! // Mas todo gozo quiere eternidad, quiere profunda, profunda eternidad!" —últimos versos del poema "¡Hombre! ¡Presta atención!").
No malgastemos el tiempo en las cosas que nos son perjudiciales, como los pensamientos atormentadores suscitados por las pasiones desbocadas; mesura y alegría deben constituir la norma, y la serenidad y el goce el propósito y la meta. El bueno de Epicuro escribió mucho, no fue como Sócrates, quien enseñó sin escribir; sin embargo, sus libros se perdieron y sólo se han conservado algunas decenas de fragmentos extraídos de citas de otros autores que lo parafraseaban o se referían a párrafos concretos de sus enseñanzas escritas.
Epicuro fue uno de aquellos personajes; vilipendiado por muchos, elogiado por unos pocos, enseñó el camino de la felicidad mientras animaba a sus amigos y discípulos a liberarse de prejuicios y a que aprendieran a disfrutar del goce de estar vivos.
El lema del gran Goethe, tan reiterado en la actualidad: "¡Acuérdate de vivir!" participa del mismo anhelo que insuflaba las ideas de Epicuro: ¡vive! Disfruta de los dones que te ha otorgado la naturaleza; no temas al placer y cuando venga el dolor procura aprender de él mientras intentas que pase lo antes posible (Y aquí es imposible no recordar a Nietzsche y sus célebres versos: "El dolor dice: ¡pasa! // Mas todo gozo quiere eternidad, quiere profunda, profunda eternidad!" —últimos versos del poema "¡Hombre! ¡Presta atención!").
No malgastemos el tiempo en las cosas que nos son perjudiciales, como los pensamientos atormentadores suscitados por las pasiones desbocadas; mesura y alegría deben constituir la norma, y la serenidad y el goce el propósito y la meta. El bueno de Epicuro escribió mucho, no fue como Sócrates, quien enseñó sin escribir; sin embargo, sus libros se perdieron y sólo se han conservado algunas decenas de fragmentos extraídos de citas de otros autores que lo parafraseaban o se referían a párrafos concretos de sus enseñanzas escritas.
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