domingo, 27 de julio de 2014

Verano con Gregor von Rezzori e Iliá Ehrenburg



Gregor von rezzori en París, 1996

El experto traductor José Aníbal Campos me recuerda que el pasado día 13 del mes de mayo se cumplieron 100 años del nacimiento del escritor Gregor von Rezzori (1914-1998), y bien merece que lo recordamos, aunque sea brevemente, en "Ciudad de Azófar".

Nació en Czernowitz (Bucovina), aunque su aristocrática familia era de origen italiano.  Aquel año de 1914 todavía existía el imperio Austro-húngaro, que se disolvería con el fin de la I Guerra Mundial. Rezzori todavía vivió algo de su pasado esplendor. Parte de su obra rinde homenaje al recuerdo de aquel abigarrado mundo centroeuropeo.

En España es un autor poco conocido, aunque es muy apreciado por los lectores que lo descubren. Para quien quiera acercarse a su obra es muy recomendable su novela Memorias de un antisemita. En castellano la tenemos en la extraordinaria traducción castellana del escritor y periodista mexicano  Juan Villoro (Anagrama, 1988, reeditada en 2014). Esta es una novela a la altura de las mejores de los grandes escritores centroeuropeos —Roth, Musil, Schnitzler—; culta, intensa, irónica; magistralmente escrita y, asimismo, provocadora por su notable ausencia de tabúes en todos los sentidos: psicológicos, sociales y sexuales. El protagonista rememora cinco encuentros significativos en diversas etapas de su vida con distintas personas judías. Cada encuentro constituye un relato lleno de peripecias, reflexiones y matices; y el conjunto servirá al elegante Rezzori —quien a menudo se muestra muy crudo cuando rememora sus encuentros con mujeres— para mostrarnos el sentir y el obrar típico de los "arios" de centroeuropa en relación con los judíos.

La inmensa Irène Némirovsky también ahondó en el alma, los rasgos y costumbres de los judíos europeos, desde el rico cosmopolita hasta el más humilde de los ropavejeros; Rezzori me recuerda a ella en algunas de sus observaciones, irónicas o no, y a menudo grotescas. Pero las novelas de Némirovsky son de otro cariz. Tanto a la autora de David Golder y Los perros y los lobos (ambas en Salamandra) —relatos críticos con los judíos— como a Rezzori se les ha acusado de sembrar cizaña por su visión subjetiva de ciertas peculiaridades del ser de los judíos; sin embargo, ambos los comprendieron bien y esa recriminada subjetividad ni siquiera es extrema sino que coincide con ideas comunes de la época; Rezzori reflexionó sobre los judíos teniendo siempre en cuenta la inmensa tragedia del Holocausto, y la genial Némirovsky, a pesar de su talento y su amor por la vida, murió gaseada en Auschwitz.

Anagrama ha publicado otras dos novelas de Von Rezzori: Un armiño en Chernopol y Flores en la nieve. Junto con la mencionada Memorias de un antisemita forman La gran trilogía, que Anagrama publicó en un solo tomo en 2009.

La gran trilogía reune tres obras eminetemente evocadoras y memorialísticas. Para conocer a otro Rezzori menos centrado en sus experiencias de infancia y juventud recomiendo la lectura de tres novelas cortas que acaban de aparecer en la editorial Sexto Piso, en la excelente traducción de José Aníbal Campos y reunidas bajo el título de: Sobre el acantilado y otros relatos.


Sorprenderán estas tres Novellen enjuniosas y muy bien trabadas. Perspicacia, finura psicológica, ironía y profundidad es lo que las caracteriza, aunque también tienen mucho de grotesco y esperpéntico, además de aceleradas dosis de crueldad.  Aunque Rezzori es un escritor original e incomparable, hay momentos en los que, mientras leo estos relatos, me vienen a la mente ciertos ambientes y circunstancias que resuenan a Thomas Bernhard… En Rezzori no hay reiteraciones, esas que tanto me gustan en Bernhard —y que tantos autores imitan sin lograrlo—; pero sí que encontramos cierta preponderancia de lo exagerado y grotesco en la manera de ser de los personajes y en sus acciones.

Para quien desee saber mucho más de Rezzori y su obra hay que acudir al estupendo número 160 que la revista mexicana "Crítica" dedica a la figura y la obra de este autor. Es un número a todas luces sobresaliente, de los que hay que guardar. He aquí la portada y el enlace.

Revista "Crítica"

Como podrá comprobarse, artículos de firmas tan prestigiosas como Claudio Magris, Elie Wiesel, Emmanuel Carrère o Jorge Herralde, Juan Villoro y el propio José Aníbal Campos se alternan con textos del propio Rezzori.

La otra gran revista cultural hispano mexicana "Letras libres" también dedicó en su número de mayo de 2014 un dossier a Rezzori. (Enlace) Vale la pena leer los fragmentos titulados "Murmuraciones del un viejo", un libro que ojalá veamos pronto en castellano.

******

Memorias, 1891-1967
Aparte de recordar al gran Gregor von Rezzori estos días de agosto con este extraordinario número especial de la revista "Crítica" y los relatos editados por Sexto Piso, leo además las impresionantes memorias del escritor y periodista soviético Iliá Ehrenburg: Gente, años, vida, publicadas recientemente por la barcelonesa editorial Acantilado. Este libro supone una gran fiesta para los historiadores del siglo XX y un fastuoso festejo también para todos cuantos estamos interesados en el recuerdo de sus dramáticos avatares y la remembranza de tantos nombres propios señeros de nuestra cultura: artístas, políticos, militares, líderes varios. Ehrenburg viajó por toda Europa en los convulsos años treinta, cuarenta y cincuenta del pasado siglo. Fue testigo de infinidad de acontecimientos relacionados con la cultura y la barbarie del siglo; trató a grandes intelectuales y artistas y participó en revoluciones y guerras. Sus convicciones políticas lo acercaron al comunismo y al régimen de Stalin, para el que tampoco ahorró críticas incluso con peligro de su vida. Fue un personaje peculiar, de llamativa honestidad para consigo mismo, aunque a la vez, un escurridizo sobrevivinte.
Al inapreciable trabajo de la gran traductora Marta Rebón debemos este extraordinario trabajo que es merecedor de todos los premios que se otorgan en España e Iberoamérica a los traductores. A la misma traductora hemos de agradecer también las versiones de las obras de uno de los amigos más significativos de Ehrenbug, el gran Vassili Grossmann, autor de la monumental Vida y destino (ver en Amazon.es) y al que también encontraremos en estas inapreciables e imprescindibles memorias.


******

martes, 20 de mayo de 2014

Nueva biografía de Schopenhauer


Nueva biografía de Schopenhauer



A finales de este mes de mayo de 2014 la madrileña Editorial Trotta publicará "Schopenhauer. Una biografía". Este libro contiene mi aportación al conocimiento y la interpretación de la vida del filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), el padre del pesimismo filosófico, el pensador por antonomasia de la caducidad y la negrura de la existencia.

Hace ahora casi una década que vio la luz otro libro mío titulado "Schopenhauer, vida del filósofo pesimista" (Algaba, Madrid, 2005). Era la primera vez que un estudioso español daba a la imprenta una biografía del autor de El mundo como voluntad y representación; que yo sepa, fue la primera escrita en castellano y en España. Tuvo muy buena acogida entre los seguidores de Schopenhauer y el público en general. Sin embargo, aunque cuidado en su forma externa, este libro apareció con algunos errores; además, las obras del filósofo se trataban de manera muy somera; requería una nueva estructura y la revisión o ampliación de algunos pasajes; por eso decidí volver a escribirlo y darle una vida nueva, pues hace tiempo que ha desaparecido de las librerías. De manera que "Schopenhauer. Una biografía" es un libro nuevo que sustituye al que Algaba publicó en 2005.

El gran sueño hecho realidad
Algaba, 2005

Schopenhauer nunca quiso escribir sobre sí mismo en sentido autobiográfico (apenas si dejó un puñado de textos sobre su persona y carácter; muy reveladores, por cierto). Argumentaba que a él le importaban más las ideas de los grandes hombres que las peripecias de sus vidas. Escribió que ocuparse de la vida de los filósofos era como si al contemplar un cuadro, nos fijásemos más en las molduras del marco que lo enmarca que en el cuadro en sí.

No comparto esta idea. Vida y obra conforman una unidad inseparable (es una verdad de Perogrullo que sin vida no hay obra); creo que al conocer las peripecias vitales de un autor se comprenderá mejor su obra (sin ir más lejos: ¿Qué circunstancias contribuyeron al nacimiento de sus ideas? ¿Hubo hechos concretos que las motivaron? ¿En qué ambiente escribió sus libros?). La vida de Schopenhauer tal vez no sea clave para comprender muchas de sus ideas, pero es relevante para conocer las particularidades del carácter del que brotó su pensamiento; para saber cuál fue la intención principal que lo motivó a crear su extraordinario sistema de filosofía o qué influencias lo estimularon para pensar; cómo supo de su vocación, cómo sintió la llamada de la filosofía y su porqué. La belleza de su obra y su rotundidad filosófica también enraízan en la vida del filósofo, no en vano el propio Schopenhauer admitía que toda su obra había surgido de su experiencia personal más que de los libros que había leído o de las teorías de otros filósofos.

Schopenhauer, de carácter desabrido, hombre enérgico, orgulloso de sí mismo y de su inteligencia, sólo vivió para su obra; ella fue la razón de su vivir; esto da que pensar desde un punto de vista filosófico (¿Vivir? ¿Filosofar? ¿Todo uno?). No engendró hijos, engendró "obra", libros. No se casó, reiteraba a quien quisiera oírle que su única esposa era la filosofía. Vivió solo y, en apariencia, aislado de sus congéneres, pero anhelaba su aplauso y su admiración. Al mismo tiempo, despreciaba a sus contemporáneos por considerarlos muy por debajo de él en cuanto a capacidad intelectual; los rechazaba porque los creía incapaces de reconocer que entre ellos habitaba un genio al que debían rendir admiración y pleitesía; Schopenhauer se consideraba sin empacho el filósofo más importante desde Platón y Kant, el más cimero del siglo XIX y de los siglos venideros; en alguna ocasión incluso llegó a decir que después de él ya no hacía falta continuar pensando en hallar sistemas filosóficos que explicasen el mundo, pues su sistema había dado con la clave del ser y de la existencia. Lo cierto es que algo de genialidad si que tuvo Schopenhauer puesto que terminó siendo reconocido por el público de su época, que leía y admiraba sus obras. Y aún hoy se leen con satisfacción y provecho a pesar de que muchas de sus afirmaciones nos parezcan salidas de tono.

La vida de Schopenhauer en conjunto y vista en perspectiva ejemplifica la obsesión de un hombre por conseguir el cumplimiento de un sueño, la realidad de un anhelo. "Go, catch your Dream" reza el popular lema norteamericano que tanto inspiró a Steve Jobs, por ejemplo; Schopenhauer atrapó su sueño a su manera: él quería ser un gran filósofo, desvelar el misterio de la existencia, dar con la razón y el sentido del mundo, y murió satisfecho creyendo que había cumplido ese sueño. La historia de aquel anhelo y el cumplimiento del sueño de Schopenhauer, además de otras cosas, es lo que relata "Schopenhauer. Una biografía". La vida de Schopenhauer fue paradigma de qué significa querer y poder, anhelar y desear, obtener y poseer. Un deseo muy intenso suele satisfacerse en esta vida, igual que un sueño adorado suele hacerse realidad; eso sí, hay que quererlo con mucha intensidad y trabajar lo que haga falta para conseguirlo: "quieres, luego puedes; pero antes tendrás que padecer por lo que quieres", tal podría ser la máxima que guió a Schopenhauer.

martes, 6 de mayo de 2014

Heidegger: Luz en las tinieblas.


Heidegger en los alrededores de Friburgo, c. 1965.

El filósofo alemán Martin Heidegger, el llamado "filósofo del ser", viene siendo notica desde hace años en el mundo filosófico, y no precisamente porque surjan nuevas interpretaciones de su pensamiento. Su vida sentimental saltó de nuevo a la luz a raíz de las cartas íntimas de Heidegger a su esposa Elfriede que publicó su nieta Gertrud Heidegger (en castellano desde 2008); y ahora, con la publicación el pasado mes de marzo de los denominados "Cuadernos negros" —libretas de apuntes filosóficos y de evidente tono político—, vuelve a ponerse de actualidad la implicación nazi del filósofo.

Mientras legiones de admiradores de Heidegger estudian su filosofía, escriben libros comentando y desvelando sus ideas, un número acaso mayor de detractores rechaza admitirlo en el círculo de los grandes pensadores acusándolo de haber comulgado con los nazis. Como ya casi todo el mundo sabe, el autor de Ser y tiempo no se rebeló contra los partidarios de Hitler, jamás participó en resistencia alguna contra el régimen asesino; alborozado, aceptó el cargo de rector de la Universidad de Friburgo en 1933 y, alborozado y pletórico también, pronunció discursos laudatorios sobre los nuevos años de Alemania en los que animaba a los estudiantes a formarse según las virtudes proclamadas por la nueva ideología política.

En cuanto tuvo poder, Heidegger se comportó como un "Führer" universitario, de manera dictatorial y manifestadora; los demás profesores y los alumnos llegaron a temer tamaña abnegación y empeño heideggeriano por imponerse como "guía espiritual" de la ciencia alemana. El nuevo rector duró poco en el cargo. En 1934 lo dejó, desilusionado porque sus ansias de renovación no calaron lo hondo que él esperaba. A partir de entonces, el filósofo se mantuvo en un segundo plano; pasaba el tiempo encerrado en su cabaña y enfrascado en sus escritos sin dejar de pensar en "los fundamentos" o "el inicio".

Acaso sea mucho todavía lo que queda por desvelar de Heidegger. La monumental edición de sus obras completas no ha terminado aún; hay cientos de cartas privadas (guardadas bajo siete llaves) que todavía no han visto la luz; sin embargo, poco a poco aparecen testimonios que sirven para concretar cada vez con mayor refinamiento su carácter, su pensamiento y su vida.

¿Hasta qué punto se implicó en cuerpo y alma con el credo nacionalsocialista? ¿Influyó la ideología nazi en sus ideas? ¿Y a la inversa?

Ahora la editorial Klostermann ha comenzado con la publicación de los denominados "cuadernos negros"; datan justo de la época en que los nazis acceden al poder en Alemania; Heidegger anotó algunas impresiones al respecto, de manera que el estudio de estos cuadernos negros tendrá que ayudarnos a desvelar estas incógnitas heideggerianas. El autor de este blog publicó una primera aproximación periodística a los "cuadernos negros", el artículo titulado "Heidegger privado", en el diario "El País" (Madrid) en la sección de "Cultura" y en "Babelia" el día 12 de abril de 2014 ("cultura" del diario El País). Dejo aquí el texto original de la mencionada reseña:


Luz en las tinieblas  


Tres nuevos tomos pertenecientes a la monumental edición de las obras completas de Martin Heidegger (1889-1976), aparecidos el pasado mes de marzo en Alemania, han puesto de actualidad la personalidad y la obra del polémico autor de Ser y tiempo, “protagonista supremo de la filosofía del siglo XX” para muchos, “filósofo nazi” a secas y embaucador para otros. Dichos volúmenes constituyen las primeras entregas de los denominados “Cuadernos negros”, las libretas de tapas de hule negro que Heidegger utilizaba para tomar anotaciones relacionadas con su pensar. Comenzó a usar este tipo de cuadernos en 1931 y continuó sirviéndose de ellos hasta poco antes de su muerte. Por voluntad suya, los cuadernos negros sólo debían publicarse como colofón de sus obras completas. Custodiados en el Archivo de Marbach, nadie podría leerlos hasta entonces. El hijo no biológico de Heidegger, Hermann, dueño del legado de su padre, mantuvo un celoso silencio sobre el misterio de su contenido; pero también insinuó que, entre pensamientos muy valiosos para interpretar la obra de Heidegger, los cuadernos contenían “respuestas” que aclararían su implicación y ruptura con el nacionalsocialismo. Aparte de esto, ¿revelarían algo más hasta ahora escondido? Y una pregunta candente: ¿Era Heidegger antisemita? De ahí que los estudiosos del filósofo y no sólo ellos esperasen con expectación la aparición de estos volúmenes. Ahora que ven la luz cabe preguntarse si colmarán las expectativas.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Carl Gustav Jung en Editorial Trotta y psicoanálisis en "Sexto Piso"



 
Viggo Mortensen y Michael Fasbbender como Freud y Jung












Editorial Trotta está publicando las obras completas del psiquiatra Carl Gustav Jung. La cuidada edición merece todos los elogios, las traducciones de los volúmenes que han ido apareciendo hasta la fecha son impecables y el aparato crítico, útil y esclarecedor.

Dejo a continuación el texto original de la reseña de los volúmenes quinto y sexto —firmada por el administrador de este blog— que publicó el suplemento cultural "Babelia" del diario El País el pasado sábado 8 de marzo:



Símbolos de transformación


En busca de las raíces del alma

Carl Gustav Jung
(Análisis del preludio a una esquizofrenia)
Obra completa volumen 5.
Traducción de Rafael Fernández de Maruri.
Editorial Trotta, Madrid, 2012, 598 páginas, 40 euros.
Obra completa volumen 6.
Traducción de Rafael Fernández de Maruri.
Editorial Trotta, Madrid, 2013, 642 páginas, 43 euros.

La editorial Trotta está llevando a cabo una encomiable labor con esta monumental edición de la Obra completa del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961), el padre de la “psicología de las profundidades”: la investigación de la psique humana y el pozo insondable del inconsciente. Veinte tomos completarán la versión española definitiva de la obra de Jung, basada en la edición alemana revisada por el autor. Notas explicativas, comentarios e índices, además de las excelentes traducciones, la convierten en referencia ineludible.
A Jung se lo lee con la fascinación que provocan los maestros espirituales, y su público suele sentirse más cercano a la mitología, el simbolismo o el esoterismo que a la psicología pura. Su obra se presta a ello, a tenor de su eclecticismo temático —mitología, antropología, religión, literatura—, pues trasciende el ámbito de la psicología clínica. Jung, como todo creador genial, contribuyó con sus ideas al enriquecimiento de la humanidad, igual que Goethe, Nietzsche y Freud, los tres autores a los que más admiró desde que tuvo conciencia creadora.