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lunes, 12 de octubre de 2015

Los filósofos de Hitler o "La Filosofía en brazos del nazismo"


Ahora que vuelve a ser de actualidad el filósofo Martin Heidegger, a causa de la publicación en España del primer tomo de sus Schwarze Hefte (los Cuadernos negros que publicará la Editorial Trotta), quiero recordar aquí un libro que me parece interesante y que pone en su sitio a los profesores alemanes que, como Heidegger, no se inmutaron cuando llegaron los nazis al poder; y por el contrario, hasta obtuvieron prebendas y ventajas. Me refiero a Los filósofos de Hitler, de Yvonne Sherratt.



Traducción de Manuel Garrido y Rodrigo Neira Castaño.
Cátedra, Madrid, 2014, 334 páginas,  20 euros. (Electrónico 16,99 euros).


Los filósofos de Hitler
El título de este libro —Hitler’sPhilosopherspuede prestarse a confusión, puesto que Walter Benjamin, Hannah Arendt, Theodor W. Adorno o el resistente Kurt Huber, filósofos a los que Sherrat dedica páginas brillantes, no fueron “filósofos de Hitler”; al contrario, hay que contarlos entre las víctimas del dictador; además, constituyeron el blanco de la malevolencia de otros filósofos, los de Hitler de verdad. Alfred Rosenberg, su tocayo Bäumler y Ernst Krieck destacan entre los más fanáticos; también Martin Heidegger estuvo entre los que apuntalaron la nueva ideología desde la cátedra, pero no sólo los mencionados, sino un enjambre de profesores de filosofía alemanes, secuaces de Hitler a su modo.
Yvonne Sherrat, docente en Oxford en la actualidad, repasa en la primera parte del volumen las biografías de los “intelectuales” de Hitler, todos del gremio filosófico a excepción del zorruno Carl Schmitt, el famoso jurista que supo otorgar carta de ley a las locuras de Hitler contra los judíos. Constata así que profesar la filosofía ni garantiza ser buena persona ni predispone a la defensa de lo mejor; los filósofos alemanes, salvo honrosas excepciones, aclamaron a Hitler, expulsaron a los judíos de las universidades y las transformaron en escuelas paramilitares.