miércoles, 12 de junio de 2013

Joseph Roth: "Los cien días" y "Testamento de Napoleón" (Fórcola)



El gran escritor austrohúngaro Joseph Roth se inspiró en la figura de Napoleón para escribir una novela profunda, entretenida y bien estructurada: Los cien días, publicada ahora en España por la editorial Pasos perdidos en una nueva traducción de Carmen Gauger. Los seguidores del autor de La Marcha de Radezsky quedarán encantados con esta historia tan bien trabada y ambientada, en la que, como siempre en las novelas de Roth, las pasiones y las interioridades psicológicas de los personajes son las protagonistas.



Joseph Roth (1894-1939)
He aquí la breve reseña del libro que me publicaron en "Babelia", aunque con alguna pequeña modificación.


martes, 28 de mayo de 2013

¡Nuevo ebook para Kindle! "Schopenhauer: Un best-seller del siglo XIX"


 Arthur Schopenhauer en 1815. Ludwig Sigismund Rühl.



Arthur Schopenhauer (1877-1860) es actualmente uno de los filósofos más leídos de entre los autores que han ganado el estatuto de "clásicos" de la historia de las ideas. Las excelentes traducciones de sus obras con las que contamos en castellano han vuelto a ponerlo de moda en la última década, aun cuando en España siempre se lo leyó mucho (recuerden la generación del 98), casi desde que a finales del siglo XIX se hizo tan popular en Alemania.


Schopenhauer cuenta con muchos lectores ocasionales fuera del mundo académico de la filosofía, y hasta hay clubes de seguidores acérrimos, e incluso fanáticos que se reúnen bajo su auspicio. Es un autor cuya claridad es proverbial. Para leerlo con confianza bastará con aplicarle a él mismo su célebre lema: "quien piensa bien escribe bien". Aunque así sea, nunca está de más contar con el apoyo de una guía de lectura que simplifique la tarea de comprender sus ideas.

sábado, 18 de mayo de 2013

Libros que hay que leer: Historia de mi vida, de Giacomo Casanova

Es un gozo leer a Giacomo Casanova. Historia de mi vida es una experiencia que no se olvida y de esas que queremos repetir varias veces a lo largo de la vida.


Giacomo Casanova dibujado por su hermano Francesco (alrededor de1750-1755)


Aventuras de todas clases, amores y azares de todo tipo.
Equiparable a la lectura de los más grandes autores —Proust, Thomas Mann o Nietzsche—, también la lectura de Casanova nos introduce en un mundo propio y deslumbrante, que nos engancha y nos atrapa para siempre. 
Al adolescente que lea por primera vez Historia de mi vida (¿a propósito, habrá hoy algún adolescente que sepa embarcarse en tal empresa?) seguramente le llamará la atención la multitud de aventuras eróticas del apuesto y osado caballero de Seingalt; las aventuras de este género, deliciosas y divertidas, son medulares en la historia pero no lo son todo. Casanova no fue un vulgar Don Juan seductor de mujeres por deporte para apuntarse un tanto más en la agenda de la caza mayor. El sin par veneciano fue un refinado epicúreo, un amante dichoso que siempre quiso hacer dichosas a sus amadas; elegante y dulce —a veces también cómico— con sus enamoradas no podía apartarse de ellas sino con lamentos, pues sufría también separaciones y anhelos de lo más variopinto. Casanova fue un perpetuo enamorado para quien la vida carece de interés si no anda el amor de por medio y el placer que tal sentimiento entraña. Amor y vida son conceptos equivalentes, mientras que vivir y amar son estados idénticos.

jueves, 25 de abril de 2013

Marcel Proust: "En busca del tiempo perdido" en cómic.



Primer centenario del primer tomo de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust: Por el camino de Swann.






Marcel Proust (1871-1922) visto por Sthéphane Heuet


Gran empresa literaria y visual ésta de trasladar al cómic la singular novela de Marcel Proust "En busca del tiempo perdido" —cuyo primer tomo, Por el camino de Swann, cumple cien años ahora, en 2013—. Por lo pronto sólo contamos en castellano con los tres primeros volúmenes, que han ido apareciendo muy espaciados en España (de la mano de la editorial Sexto Piso) dado que también se publican poco a poco en francés. Es una obra "en progreso". El gran dibujante y guionista que es Sthéphane Heuet no ha completado todavía la proeza que se ha propuesto: trasladar a imágenes —hermosísimas, por cierto— lo que a él le parece más relevante de la inmensa À la recherche du temps perdu. En mi opinión, Heuet capta muy bien el espíritu de la obra cumbre de Proust, así como los caracteres de los personajes que han ido apareciendo en estos tres primeros tomos que con los que he disfrutado mucho; sobre todo, el personaje de Marcel es muy creíble, delicado y afable, y matizado con ese toque personal de sensualidad e ingenua picardía. Los miembros de la familia Proust, la madre, el padre, tía Léonie aparecen asimismo nítidos y creíbles; también hemos conocido brevemente al ominoso Barón de Charlus, a la singular Albertina e incluso a Saint Loup, todos  ellos, perfectos en su singularidad. De manera que la lectura de estos cómics es un placer para quien ha leído la novela. Ignoro qué impresión causará a quienes todavía la desconocen, aunque presumo que el argumento de los distintos tomos de este hermoso cómic —o novela gráfica— es tan original e interesante que por sí solo basta para deleitar al lector e incitarlo a coleccionar los volúmenes que han aparecido y a esperar con ilusión el resto. Por supuesto, que esta hazaña gráfica es una grata invitación para leer En busca del tiempo perdido y adentrarse en el mundo de Proust con más profundidad.