sábado, 20 de noviembre de 2021

Más novedades literarias de otoño


El fraile y el filósofo
Toon Hrosten
Cielo Eléctrico, Madrid, 2021

Un curioso libro, muy entretenido incluso para quienes no sepan quién fue el gran filósofo alemán y judío Edmund Husserl (1859-1938). Porque no trata de su persona ni de sus teorías expresamente, sino del inmenso legado manuscrito que dejó al morir y de las peripecias para salvar de los nazis y de la destrucción de la guerra este tesoro filosófico. Fueron miles de folios manuscritos o mecanografiados, además de cuadernos con anotaciones y libros, los que dejó Husserl a su muerte en su casa de Friburgo; todo ello quedó a cargo de su viuda. Ésta se vio acosada por los nazis, que habían negado todos los honores a su marido, aun cuando había sido uno de los catedráticos más celebres de Alemania y un broche de oro para la Universidad de Friburgo. Allí se jubiló n 1928, pero en 1933, cuando Hitler accedió al poder y Heidegger fue nombrado rector de la universidad friburguesa, a Husserl le prohibieron regresar a la universidad, ni siquiera para usar la biblioteca. Cuando murió, llevaba ya unos años muy aislado, abandonado incluso por algunos de sus discípulos (el más clamoroso de todos fue el citado Heidegger). 

Malvide Husserl, esposa del celebre catedrático, se halló a la muerte de su marido con el inmenso legado. ¿Qué hacer? ¿Cómo preservarlo del abandono o de la destrucción en una Alemania dominada por los nazis, que nada querían saber de la filosofía de un judío? La casualidad o el hado del destino vino a ayudarla. Fue gracias a un joven belga estudioso de la filosofía de Husserl, el padre franciscano Hermann Van Breda, que pudo salvarse el archivo Husserl. En la actualidad lo alberga alberga la Universidad Católica de Lovaina. Los avatares que corrió el impagable legado hasta quedar a salvo fueron cuantiosos. Fueron aventurados y hasta peligrosos para todas las personas que participaron en ellos, desde miembros del gobierno belga hasta otros tantos filósofos, admiradores o no de Husserl. Este libro cuenta esta verdadera odisea con un suspense digno de una historia de aventuras. Muy emocionante, por una parte, y muy aleccionador y estimulante por otra: el amor a la filosofía y a la memoria de un gran maestro de sabiduría como fu Husserl pudo mover montañas.

    Y para seguir en un ambiente de misterio, aventuras y detectives, nada mejor que volver a los libros del gran escritor suizo Friedrich Dürrenmatt que reedita ahora la editorial Tusquets, con ocasión del centenario del nacimiento del escritos (1921-1990). Los dos títulos más recientes son Justicia y El encargo.

Justicia

   «Mientras acompaña al aeropuerto a un ministro inglés, el consejero cantonal Kohler detiene el coche oficial frente a un restaurante, entra, atraviesa la sala llena de gente y, de un tiro mata al profesor Winter, un aburrido humanista. Todos lo ven, caben pocas dudas de quien es el asesino. Sin embargo, Isaak Kohler no solo no huye, sino que aquella misma noche acude a un concierto donde al fin se atreven a detenerle. Es condenado a vente años. Pero Kohler, un hombre culto, riquísimo y maquiavélico jugador de billar, no duda en apelar a un joven abogado en apuros para encargarle la revisión de su caso a partir de la hipótesis de que él no es culpable. De hecho, los testigos visuales se contradicen, jamás se ha encontrado la pistola y no hubo hecho confesado; tan sólo un asesinato sin motivo. El resultado es un inquietante laberinto de enigmas donde la lógica queda malparada, la verdad y la mentira se confunden y la justicia se asemeja peligrosamente a una farsa». De la contraportada de este inquietante relato, que es de los mejores de Dürrenmatt. Éste es autor también de esa soberbia obra teatral La visita de la vieja damaque trata asimismo de la justicia directamente, pero de una manera completamente distinta a la de esta historia. 


En las novelas y el teatro de Dürrenmatt nada es lo que parece, la lógica se vuelve loca, el lector queda fascinado por la pericia del escritor para tergiversarlo todo, para ponerlo patas arriba, en estas historias que suelen ser crueles y cómicas a la vez. Llenas de filosofía, por cierto, puesto que todas tratan sobre el bien y el mal, lo justo y lo injusto; sobre la acción y la omisión o sobre los otros y sus juicios y visiones. Y también sobre el poder del dinero. Algo de todo esto lo encontrará el lector en el relato El encargo, en el que una osada periodista de la televisión suiza se atreverá a aceptar investigar la muerte de la esposa de un psiquiatra danés ocurrida en un país árabe. Un relato envolvente e inesperado conduce a un laberinto de iniquidades, que darán sorpresas y mucha materia para pensar. 

Si Dürrenmatt fue un autor sorprendente e inteligente, no le iba a la zaga el belga Georges Simenon, un autor tan prolífico que quien no lo haya leído podría pensar que sus obras pecan de superficialidad o de inconsistencia. Nada de eso, Simenon fue una máquina de escribir de carne y hueso, dotada de una imaginación portentosa y de un talento narrativo inigualable. 

Las editoriales independientes Acantilado y Anagrama se han puesto de acuerdo para publicar las obras de Simenon (¡ojalá lo consigan!). Varios intentos hubo ya en España, sin lograrlo, ¿acaso los lectores son poco receptivos a la obra de este genio? Hay que atreverse con él. Vale más que cientos de novelas que se se anuncian en la actualidad como «primeras obras geniales».

 Hay 190 novelas firmadas por Simenon y numerosas más firmadas con pseudónimos. Ningún autor (o autora) de los actuales, cuya primera o segunda obra se anuncia a bombo y platillo será capaz de dar tanto… Con Simenon hay que atreverse, lo mismo que con Proust o con Balzac. Es un grande entre los grandes y su lectura siempre merece la pena porque es fuente de placer y de entretenimiento.

Ojalá estas dos editoriales consigan publicar todo los libros de Simenon (ya hay muchos en español, desde luego, esto debería aligerar la tarea de los traductores). Por de pronto, Anagrama y Acantilado  publican estos días los tres primeros libros de la colección, y los tres son muy entretenidos. Con ellos se pasa un buen fin de semana de lectura o unas cuantas veladas de pasión literaria, sin agobios profesionales, a solas con Simenon y sus historias. Y no son historias banales, todo lo contrario. Tanto Tres habitaciones en Manhattan como El fondo de la botella son dos novelas magníficas, nacidas de la imaginación y el buen hacer de un escritor de pura raza. Hoy, Simenon no es políticamente correcto —como nunca lo fue la gran literatura—; el gran autor, nos traslada en estas dos novelas mencionadas a Nueva York y a la América profunda. Dos historias intensas y absorbentes, que apenas comienzan arrastran al lector para zambullirlo de cabeza en un mundo, en una historia, que es capaz de sacarlo de su tiempo y de su estado de abulia o somnolencia. 

De «amor loco», furioso y desesperado trata Tres habitaciones en Manhattan.  Y la segunda novela, El fondo de la botella, es una recreación del mito de Caín y Abel muy sutil a la par que enormemente profunda. En cualquier caso, son dos novelas que sorprenden y que atrapan. Y en cuanto a la novela  del comisario Maigret que acompaña a las dos anteriores, solo cabe decir que es «puro Maigret» y puro Simenon. esta vez, en un París ligeramente primaveral, acompañamos a Maigret a una mansión de la alta sociedad en la que acabará cometiéndose un crimen anunciado. Una delicia para quien siga a este comisario y un descubrimiento para quien lo desconozca. Una grata sorpresa esta nueva colección —son traducciones muy buenas, y las cubiertas de los libros están ilustrada con mucha gracia por Maria Picassó







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